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jueves, 3 de agosto de 2017

Gran lanzamiento de Cine – Enramada de Saberes en el Cabo de La Vela

Foto de Cortesía compartida por
La Red de Comunicaciones del Pueblo Wayuu

Este próximo sábado 5 de Agosto de 2017, desde las 6 de la tarde en el Corregimiento del Cabo de La Vela en el Municipio de Uribia – La Guajira, se estará haciendo el lanzamiento oficial de La Primera Cine – Enramada de Saberes del Pueblo Wayuu, la cual se encuentra ubicada en La Ranchería Utta.

Este espacio ha sido pensado con el objetivo de promover y diversificar espacios culturales que permitan visibilizar diferentes trabajos audiovisuales producidos por realizadores wayuu en primera instancia, así como también videos y películas producidas por alijunas con temáticas wayuu, con el propósito de generar reflexiones con base a los saberes del Pueblo Wayuu.

De la mano con el Fondo Emprender que promueve el SENA, el Hospedaje y Restaurante – Ranchería Utta, logra la construcción de este espacio, el cual se encuentra equipado con un sofisticado sistema de sonido y de proyección, los cuales se encuentran dentro de una enramada que conserva la arquitectura propia del sector, dando de esta manera identidad al propósito para la cual ha sido pensada, convirtiéndose además, en un epicentro en el que a través del cine se permite compartir con el Pueblo Wayuu, turistas y público en general, una selecta variedad de producciones audiovisuales que estarán siendo compartidas para el debate y tejido de pensamientos concientes con respecto a los valores culturales de este pueblo indígena.

Para dicho lanzamiento se han invitado 3 realizadores Wayuu, como lo son: Elizabeth Pirela - Realizadora Audiovisual y Docente Universitaria, Miguel Iván Ramírez – Comunicador Indígena y Comunitario, Director de Notiwayuu y Leiqui Uriana – Cineasta Wayuu, quienes durante alrededor de 2 horas estarán compartiendo no solo sus producciones, sino que también compartiran la experiencia con los asistentes acerca de la importancia de que los pueblos indígenas del mundo se vean representados en pantallas comunitarias de este tipo.

A partir de dicho lanzamiento, esta Cine Enramada de Saberes queda en disposición del público en general no solo para proyección de cine, sino que también cuenta con la capacidad suficiente para ser tenida en cuenta como centro de convenciones en el que se puede realizar todo tipo de eventos, tales como: encuentros, foros, conversatorios y de más programas acorde a sus necesidades, lo cual frente al imponente azul del cielo y el mar, se convierten en el lugar ideal para dejar fluir la imaginación. 

martes, 25 de julio de 2017

Lo que la naturaleza nos da el gobierno nos lo quita

Fotografía de Ángel González

Ramona tiene las tetas secas y ni gota de leche produce para alimentar a su bebé de pocos meses, no tiene nada que ofrecerle porque al igual que su hija también padece  hambre. No está lo suficientemente tranquila como para reflexionar acerca del por qué ella, su hija y su comunidad en general están abocadas a tan precaria situación, inmersos en un territorio bendecido con riquezas naturales de todo tipo. Carbón, gas, petróleo y viento raudo que no cesa de soplar capaz de mover molinos inmensos que producen energía, tanto en tan poco terreno. Por lo visto la riqueza del territorio Wayuu es la maldición de su cultura y pervivencia.

La mujer indígena de rostro surcado por profundas cicatrices no conoce el significado de la palabra corrupción porque en su lengua indígena no existe (tampoco existían los corruptos, al menos hasta que el alijuna con su corazón infecto de ambición arribó a las comunidades contaminando a muchos líderes que se han prestado a ese juego), desconoce así mismo los escándalos de malversación de fondos que ha llevado a la cárcel y a la picota a los últimos cinco gobernadores de su departamento. Ramona no sabe que en el segundo semestre del año pasado el detrimento patrimonial en su departamento ascendió a 19.868 millones de pesos… con tan solo algunos pocos habría solucionado la hambruna en su ranchería. Ignora de igual manera que según el Gobierno Nacional se han invertido más de cinco mil millones para solucionar la hambruna de más de mil doscientos niños diagnosticados con desnutrición severa y crónica.

Ella no tiene ni la más mínima idea que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos instó al gobierno colombiano a adoptar medidas urgentes para atender la desnutrición de los niños Wayuu y especialmente en los municipios de Uribia, Manaure, Riohacha y Maicao. En vista que no maneja las redes sociales (tan solo manipula y con destreza envidiable las agujas e hilos con los que teje mochilas) no supo que la Corte Constitucional conminó al gobierno a "diseñar, coordinar y ejecutar un plan eficiente y eficaz que dé solución integral y definitiva a las dificultades de desnutrición, salud y falta de acceso al agua potable y salubre de los niños y niñas Wayuu"

Ahora, tal vez es mejor que no se dé por enterada de ninguna de esas ordenanzas y dictámenes porque, de haberlo sabido, a la hambruna e inanición de su hija le habría sumado la frustración al ver que la orden dada al ministerio del Medio Ambiente de "prevenir el riesgo ecológico de la desaparición de las fuentes hídricas de esa región para proveer el acceso al agua potable" se quedó en papeles al igual que la misión encomendada al Ministerio de Agricultura de desarrollar planes agropecuarios con los cuales se mejore y facilite el acceso de alimentos al pueblo indígena de La Guajira. Y ni qué decir del desoído mandato a la presidencia expedido por el mismo tribunal respecto a entregar mes a mes y a un tribunal local un reporte referido a las acciones desplegadas.

Ramona no sabe nada de eso y tal vez es mejor que lo desconozca. Tan solo sabe que la solidaridad entre el Wayuu está vigente y por eso acudió de urgencia a los suyos, a sus parientes y consanguíneos que sin cortapisas, ni papeles, ni nada a cambio le darían su brazo. Y entonces fue pronto a la ranchería de la señora Elba, no quería que su hija muriera de hambre ni que se sumara a la lista de cincuenta y seis niños (la cifra varía según la conveniencia de la fuente que la cite) fallecidos por desnutrición en lo corrido de 2016, cifra que supera en 19 casos a los registrados el año 2015.

Ramona no es suspicaz porque su malicia indígena fue consumida por su cuerpo hambriento, siendo así y entonces no tuvo la picardía suficiente para discernir y reflexionar acerca del ¿por qué hasta ahora el gobierno se preocupa por la situación del Wayuu cuando de tiempo atrás se venía presentando?... algunos hilan fino y dicen que obedece ello a que las multinacionales allí presentes (como El Cerrejón con gran incidencia en los gobiernos regionales) se pueden beneficiar al encarnar buena parte de la solución con la Responsabilidad Social que las asiste.

Caminó con la pequeña a cuestas que no paraba el berrinche, tan famélica estaba que su llanto no precipitaba lágrima alguna, si no tendría ayuda oficial al menos tendría un nombre que pondría en su lápida en caso de morir y por eso la llamó Carolina. Pronto llegó a la casa de su pariente en donde fue escuchada, alimentada y comprendida, así, sin papeleos, sin galimatías ni enredos fue recibida. Hoy han pasado tres años desde aquel entonces, la niña le fue arrebatada de las manos de la muerte, del desprecio oficial, de la corrupción regional, de los atropellos de las empresas que espantaron los peces, alejaron los animales, contaminaron las pocas fuentes de agua y acorralaron al indígena en la miseria. Ahora la niña come sin parar como queriendo olvidar por siempre aquellos días duros de insomnio y dolor.

Ramona no sabe quién es Cristina Plazas Michelsen (directora del ICBF), desconoce quién es Luis Gilberto Murillo (minambiente) y Aurelio Iragorri (minagricultura), tan solo sabe que fue abandonada y despreciada por el estado colombiano y por las instituciones responsables de hacer algo frente a su difícil situación, sabe ahora que lo único que tiene el Wayuu es a su familia, la solidaridad entre hermanos y el apego a la cultura.

Carolina corre feliz por las playas del Cabo de La Vela - Jepira.

La historia no contada de Maicao


Si nos construimos  sobre mentiras y/o verdades a medias tendremos una mala interpretación del presente y en consecuencia una errada proyección del futuro. La historia oficial que se inculca en los colegios, que se repite en los libros y que se ofrece a propios y extraños dice que “Maicao es un municipio de Colombia en el departamento de La Guajira fundado el 27 de junio de 1927, por el Coronel Rodolfo Morales y Tomás Cúrvelo Iguarán, quienes pertenecían al personal destacado allí por el Resguardo de Rentas del Magdalena” – si bien es cierto que estos personajes efectivamente hicieron presencia en dicho territorio, esta versión cojea a la hora de ser fiel con la población antes de pensarle ser municipio.

La Unidad Investigativa de Notiwayuu quiso ahondar en las historia de Maicao, en las comisuras de los recuerdos y en la memoria oral de los mayores buscando dilucidar lo que no se ha dicho, lo que se ha callado y ocultado. Nos encontramos con el señor Manuel Palacio Tiller, abogado, historiador y sabio maicaero que a sus adentrados años de la vida, tiene fresco los recuerdos como si ayer hubiesen acontecido. Habla pausado, seguro, se detiene tan solo para ordenar las ideas y no vacila en callar a quien ose interrumpirlo. Bajo un árbol de Aliita – Totumo, la palabra fluyó, las imágenes volvieron, la historia se cuestionó.

“Aquí no hubo fundación sino poblamiento, el primero es un concepto de oficialidad que nace de España, es un concepto jurídico mientras que el segundo es la aglomeración natural de un grupo de personas o colectivos que se unen hasta formar un poblado. Cuando llegó el alijuna esta región ya estaba poblada, de hecho las primeras familias que acá llegaron fueron por tres asuntos: guerras claniles que eran luchas por el territorio y que ocasionaron desplazamientos, el verano como segunda causa y finalmente por hechos externos como la Guerra de Los Mil Días y la Primera Guerra Mundial, la sumatoria de estos tres factores llevó a que lo que hoy corresponde al municipio de Maicao fuese siendo poblada de a poco y mucho antes de lo que señalan los libros”

“Estas zonas ribereñas eran los sitios que los indios ricos dominaban, eran fértiles y colindaban con las fuentes de agua, desde aquí se dominaban los puertos para el tráfico de carne tasajo, quesos y perlas. Los Wayuu de aquel entonces hicieron pactos con ingleses, holandeses y franceses que llegaron en el siglo XVI al XVIII, llevaban y traían mercancía por lo que fueron los promotores del contrabando,  las islas menores del Caribe demandaban carne proveniente del Valle de Upar, a cambio recibían los Wayuu ron, la otomana, telas, armas de fuego y agua en barriles de caucho que bebían los indios ricos. Eran cerca de catorce rancherías de las cuales Maicao se convierte en epicentro.  Acá no entraba nadie a menos que fuese familia o familiar de los aliados de los indios ricos dueños de la zona, no es como dice la historia que llegaron los “fundadores” a su antojo”.

“Con el Fenómeno del Niño se acrecienta el verano y especialmente entre 1905-1906 que se sumó al verano cíclico, el coletazo se extendió hasta 1910 obligando a la gente de la Alta Guajira a desplazarse acercándose a las sabanas de Anou cercanas a Maicao. “Cuando termina la Guerra de Los Mil Días llegaron muchos desarraigados al departamento. En 1914 estalla la guerra mundial, los barcos europeos fueron bloqueados por los Estados Unidos al igual que todo el Gran Caribe, los puertos Wayuu quedaron igualmente aislados, sin agua para beber y muriendo de sed, varios clanes y especialmente venezolanos pidieron permiso a los indios que dominaban este territorio por lo que de a poco se siguió poblando la región, hay que recordar que la familiaridad Wayuu no solo es por carne o sangre, también por territorio de tal forma que quienes arribaron fueron considerados familia”.

De seguro si la historia fuese contada con fidelidad podríamos hacer otra interpretación de la realidad actual, de otra manera podríamos asumir los problemas y con otros argumentos haríamos frente a las adversidades que nos aquejan: corrupción, fraccionamiento social, violencia, hambre, minería, liderazgos cuestionados. En la medida en que llegaban indígenas tanto del lado venezolano como del colombiano y por los asuntos arriba mencionados, Maicao comienza a erigirse como epicentro, “esas cosas no se pueden negar, esa es la historia, detrás de las familias que arribaron venían sus familiares, los primeros que entraron fue con la aquiescencia de los que acá estaban. De a poco se fueron mezclando los miembros de los diferentes clanes, unos con otros, aquí mandaban los indios ricos que eran los que tenían los animales, todo el personal alijuna que aquí llego y que eran desplazados del hambre se ubicaban alrededor de las rancherías formando favelas pequeñas, así nace Maicao”–afirma el mayor.

Diez años después mandan a un coronel liberal de la Guerra de los Mil Días a cobrar impuestos porque ahora se fabricaba ron en La Guajira, “La historia que nos dicen se refiere a Rodolfo Morales, Guarda de Rentas, como el fundador de Maicao cuando la historia es la que le estoy contando. Al asentir sobre esa historia hay una aceptación cultural errada del presente”. Dicen que la historia la escribe quien gana la guerra, para el caso guajiro muchos autores, historiadores y sabedores nativos desmienten las versiones oficiales por incompletas y amañadas, si queremos saber el “Hacia Dónde Vamos” necesitamos saber el “De Dónde Venimos”  so pena de terminar viviendo una mentira que tarde que temprano se caerá por su propio peso.


El Tío Manuel no solo es un estudioso sino un consumado escritor que espera publicar pronto la versión oficial sobre el poblamiento de Maicao, hasta tanto seguiremos viviendo una verdad a medias de la cual todo los maicaeros hemos sido parte. La historia deberá ser reescrita, las verdades reconsideradas.

lunes, 24 de julio de 2017

Fuerza de Mujeres Wayuu nominada al Premio Nacional de Derechos Humanos


Desde hace 12 años en el marco de la oleada paramilitar  que hizo presencia en La Guajira y en Territorio Wayuu, alrededor de 10 mujeres emprendieron una lucha por visibilizar las muertes, los desplazamientos y desapariciones de sus familiares, así como también la vulneración de los derechos de las mujeres que eran sometidas a todo tipo delitos más, hoy recobra toda su fortaleza logrando ser nominadas como Experiencia Colectiva en Derechos Humanos, postulación que hace CINEP y que es otorgado por Diakonia, con el apoyo de Suecia.

Las acciones de esta organización, si bien nacen por situaciones coyunturales al inicio de la década de los años 2000, despertaron la inquietud de estas mujeres que de a poco fueron identificando que la problemática en el departamento era de mayor profundidad, para lo cual se hizo necesario engrandecer el espíritu de lucha por justicia de cara a los impactos sociales y ambientales ocasionados por las multinacionales, la corrupción y el abandono estatal, arrojando como resultado mujeres fortalecidas con alianzas a nivel nacional e internacional, para formarse en Derecho Internacional Humanitario, Derecho de Los Pueblos Indígenas, Convenio 169 de La OIT, Resolución 1325 de Naciones Unidas, CEDAW y otras herramientas más que permitieron el ingreso a más de 50 comunidades Wayuu, para establecer alianzas de mujeres a nivel regional y nacional, hacer acompañamiento a comunidades para visibilizar y denunciar diferentes atropellos y formar cerca de 300 personas en estas instancias, argumentos que hoy se convierten en parte de la carta de presentación que les hace acreedoras a dicha nominación.

Angélica Ortiz, lideresa de La Fuerza, para referirse a este reconocimiento, recalca: - “Este no es un reconocimiento que pertenece a una organización, es el reflejo del sentir de mujeres indígenas que a diario se debaten dentro del territorio sufriendo los atropellos y la indiferencia, para lo cual se despierta el coraje que hoy nos tiene de pie exigiendo los derechos que como mujeres hemos logrado obtener a lo largo de la historia para la defensa de nuestros territorios y nuestra gente”, siendo esta la posición que invita a seguir tejiendo palabras que armonicen criterios, alianzas y posturas que convergen para como ellas mismas lo dicen: -“…ir tejiendo de a poco para el futuro, un mundo más justo que el que nos tocó vivir”.


A esto hay que sumarle qué la época de pos acuerdos que vive el país, se convierte en un escenario idóneo para continuar sosteniendo esta lucha, para lo cual solo resta el esperar que el próximo 8 de septiembre de 2017, las decisiones por parte del equipo evaluador tengan en cuenta el esfuerzo que desde territorio, el Movimiento Organizativo de La Fuerza de Mujeres Wayuu han parido.

viernes, 21 de julio de 2017

Los liderazgos que hacen falta en La Guajira


Hay crisis de liderazgo en el mundo y eso no se puede ocultar. Independiente del modelo económico, del país, continente, primer o tercer mundo, aquí, allá y más allá la humanidad asiste perpleja al  surgimiento de personajes extremos que han llevado el descontento social a márgenes peligrosos e inéditos. Líderes intolerantes, xenófobos, identitarios, homófobos y corruptos están al orden del día en la prensa internacional:  Trump en USA, Le Pen en Francia, Lannone en Italia, Soini en Finlandia, Petry en Alemania, Macri en Argentina, Erdogan en Turquía y muchos otros cercanos y vecinos ponen de manifiesto que los pueblos tienen los líderes que merecen. Colombia no es ajena a esta situación, líderes populistas cegados por el poder a cualquier precio mantienen enajenado al pueblo que, inmerso en su pequeño problema cotidiano, constituye el perfecto aliado de la manipuladora dirigencia nacional. La Guajira también padece de igual malestar: gobernadores en la cárcel, alcaldes investigados, funcionarios en prisión, la lista es vergonzante.

Notiwayuu quiso ahondar sobre esta crisis de liderazgo que sacude al departamento, acudimos a Ignacio Epinayu a quién, básicamente, le planteamos cuatro interrogantes que nos darán luces sobre el particular.

¿Cómo es un líder original Wayuu?
El liderazgo natural reposa en los alaüla, de ahí deriva la representación de los apüshi en la sociedad wayuu, el principio de autonomía de los clanes próximos radica en que hay una cabeza visible en la sociedad wayuu. El perfil natural del liderazgo es el que se exige para afrontar las diferentes situaciones a las que se enfrentan las familias especialmente los llamados “Kasachikii”, situaciones que obligan a la reciprocidad, solidaridad, unidad entre los miembros de la familia próxima (apüshi). El alüla debe ser una persona centrada, con suficiente preparación de su historia ancestral, hábil negociador, sereno para la toma de decisiones y con autoridad para ejercer la disciplina que permita apaciguar las aguas agitadas del alma rebelde de los jóvenes. Un alaüla sin autoridad y reconocimiento entre su familia, no podría ejercer ese liderazgo.

Haciendo un análisis retrospectivo, ¿qué sucedió en el pasado, qué está sucediendo y que puede llegar a suceder con ese perfil de liderazgo?
Sucedió que ese liderazgo del alaüla fue desconocido de repente por nuevos liderazgo que probablemente menospreciaron o ignoraron su importancia en nuevos escenarios de interlocución, más allá de las fronteras de lo interclanil. Es lo que se ve ahora, jóvenes, profesionales y líderes que al no tener en sus familias estatus de lider para la resolución de problemas interclaniles, negocian a la manera alíjuna lo que ellos creen que es bueno para las comunidades y pretenden legitimarse llevando a los viejos a cuanto evento requiera la presencia de ellos para la foto. Lo anterior nos llevará a una representación superficial que no nace de nuestro sistema normativo, sino del oportunismo de quienes ven caminos para obtener beneficios económicos para si en nombre de las comunidades.
  
¿Qué tipo de líderes tenemos hoy en día?
Líderes que se autoproclaman así mismo como tal, que llevan la biblia o el código bajo el brazo, tienen conocidos y fichas en entidades del gobierno que critican, saben de acciones legales, de los discursos populistas de abandono estatal y demás, que no socializan con sus comunidades porque creen que esa biblia o ese código tienen la verdad absoluta para liberar a “sus wayuu”. A veces los puedes ver en los aeropuertos, sin las mantas que usan en las reuniones con funcionarios del gobierno en Bogotá. Llevan a los viejos a reuniones y cuando le dan la palabra no traducen literalmente lo que ellos expresan sino que acomodan las frases que generen impacto en las negociaciones o en los eventos. Suelen ser egoísta con los demás bajo la errada interpretación de la autonomía de clanes, pero no tiene lío en afirmar públicamente que hablan en nombre del pueblo wayuu o la nación wayuu…a veces es santista, uribista, chavista, pero pocas veces wayuucista.

¿Qué liderazgo necesitamos?
Un liderazgo nuevo debe comenzar por nutrirse del conocimiento ancestral, de la historia ancestral wayuu, ser un intérprete fiel de lo que dicen los abuelos y abuelas, debe tener la capacidad de autocrítica, la capacidad de asociarse con los demás para lograr propósitos comunes. Siempre he dicho que los nuevos líderes deben ser glocales (globales y locales a la vez) se requieren líderes con sensibilidad por la vida y el ambiente antes que por la posición política y económica. Necesitamos líderes que se atrevan a cambiar el statu quo en nuestro territorio, que literalmente deje de cargarle la maleta a políticos de turno a cambio de llevar su mochila con proyectos y buenas acciones para mejorar la vida de todos.

 
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